Skip to main content

Tras el pico histórico de 2024 (con más de 13 millones de personas infectadas), América Latina y el Caribe ha mostrado una reducción de los casos de dengue. En el primer trimestre de 2026, y según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se registra una disminución del 64% en comparación con el mismo periodo de 2025. La letalidad también se mantiene baja, en un 0,016%, con 47 muertes registradas en las primeras siete semanas del año a nivel regional.

Los números bajos no son garantía de que el panorama se mantenga así por el resto del año. Históricamente, el Cono Sur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Chile) presenta un pico de dengue entre marzo y mayo, asociado al verano austral y al inicio del otoño.

En los países andinos (Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Venezuela), el dengue no se rige tanto por las estaciones (verano/invierno), sino por el régimen de lluvias y la altitud. En Colombia y Venezuela, por ejemplo, el dengue está presente todo el año, con picos en julio-agosto y noviembre-diciembre.

En Centroamérica, el comportamiento del dengue es distinto debido a que responde principalmente a la temporada de lluvias del hemisferio norte. Comienza típicamente en mayo, coincidiendo con la llegada de las primeras lluvias importantes, y el pico máximo de casos suele registrarse entre agosto y noviembre. En el caso de México, los datos históricos muestran un pico muy marcado entre septiembre y octubre, especialmente en los estados de las costas del Pacífico y el Golfo.

En el Caribe, la transmisión es sostenida durante todo el año, pero se dispara cuando las lluvias de finales de verano dejan depósitos de agua estancada. De hecho, el pico máximo de casos se registra usualmente entre agosto y noviembre, coincidiendo plenamente con la temporada de huracanes.

Tampoco se puede prestar atención solo a los números totales, la OPS advierte sobre la circulación simultánea de los cuatro serotipos (DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4) en varios países, lo cual es un factor de riesgo crítico para el desarrollo de dengue grave en casos de infecciones secundarias. Ese es el caso de Brasil, Colombia, Costa Rica, El Salvador, México, Panamá y Puerto Rico.

Aunque las cifras del 2026 son bajas en comparación al 2024 y 2025, el riesgo de brotes rápidos sigue latente debido a la alta variabilidad climática y el cambio climático. El aumento de temperaturas y cambios en los patrones de lluvia están extendiendo los periodos de transmisión y permitiendo que el mosquito Aedes aegypti colonice zonas de mayor altitud donde antes no llegaba.

Un estudio, llevado a cabo por las universidades Stanford y Harvard, estimó que alrededor del 19% de la incidencia actual del dengue puede atribuirse directamente al cambio climático.

El cambio climático actúa como un catalizador de la transmisión del dengue, ya que el aumento de las temperaturas globales y la alteración de los patrones de lluvia crean condiciones idóneas para su propagación. 

Una guía para cubrir dengue

Periodistas por el Planeta (PxP) elaboró una guía cuyo propósito es apoyar a los periodistas y comunicadores en sus coberturas del dengue. Creemos que el periodismo no solo informa, sino que también contribuye a construir la percepción pública del riesgo.

En la guía puede encontrar:

  • Una descripción de la enfermedad, su distribución, síntomas, características del virus y su vector de transmisión, así como vacunas.
  • Una explicación de la relación entre dengue y cambio climático.
  • También cómo influye las islas de calor urbano a la transmisión y la cada vez mayor presencia de la enfermedad en las zonas rurales, incluso montañosas.
  • Consejos para cubrir periodísticamente el tema, tomando en cuenta el ángulo de la justicia climática así como recomendaciones de voces expertas.

La salud es un derecho humano, y una de las formas en que el periodismo puede defender ese derecho es mediante una cobertura rigurosa, clara y basada en evidencia.