Skip to main content

¿Qué es El Niño?

Un fenómeno milenario que hoy nos toma por sorpresa

El Niño no es una novedad: es un vaivén natural que el océano Pacífico repite desde hace milenios, cada dos a siete años, y que hoy conocemos como parte del sistema ENOS (El Niño-Oscilación del Sur). Pescadores peruanos lo bautizaron así a inicios del siglo XX, al notar que las aguas costeras se calentaban en torno a la Navidad. Casi un siglo después, la ciencia terminó de conectar los puntos: los vientos alisios, que normalmente empujan el agua cálida hacia el Pacífico occidental, se debilitan, y esa masa de agua caliente “regresa” hacia las costas de Sudamérica, apagando el afloramiento de aguas frías y ricas en nutrientes. El resultado es un fenómeno que altera lluvias y temperaturas en medio planeta durante 9 a 12 meses. Pero El Niño 2026-2027 no llega a un océano cualquiera: llega a uno que ya rompió récords de calor tres años seguidos.

1

El bautismo de “El Niño”

Inicios s. XX

Pescadores peruanos nombran así al calentamiento navideño de las aguas costeras del Pacífico.

2

La pieza que faltaba

1924

El climatólogo Gilbert Walker describe la “Oscilación del Sur”, sin saber aún que estaba conectada con el fenómeno de El Niño.

3

Nace el ENOS

Fines de los 60

Jacob Bjerknes conecta el océano y la atmósfera: el término ENOS une los dos hallazgos.

4

Uno de los más devastadores

1982–1983

Un El Niño histórico golpea con fuerza inusitada a América Latina y al mundo.

5

“El Niño del siglo”

1997–1998

Uno de los eventos más intensos jamás registrados, con impactos globales masivos.

6

60 millones de personas afectadas

2015–2016

Otro episodio extremo reduce la producción mundial de trigo, arroz y maíz.

7

Efecto rebote tras la pandemia

2020-2021

Las emisiones de gases de efecto invernadero, que habían caído 5.6% en 2020 debido a los confinamientos, escalan 4.9% en 2021.

8

Entre los cinco más intensos registrados

2023-2024

El Niño impacta globalmente con temperaturas récord sin precedentes.

9

El océano bate récords

2023–2025

Las temperaturas marinas superan máximos históricos tres años seguidos.

10

Primeras señales

Marzo 2026

Los científicos detectan anomalías, pero esperan confirmación por la “barrera de predictibilidad” de la primavera.

11

Se confirma El Niño 2026-2027

Junio 2026

Los organismos internacionales declaran oficialmente el regreso del fenómeno.

12

Rumbo a su punto máximo

Diciembre 2026

Existe un 20% de probabilidad de que el evento se consolide como “muy fuerte”.

¿Cómo se vincula El Niño con el cambio climático?

El cambio climático no inventó a El Niño, pero cambió las reglas del juego. El calentamiento global, causado por las emisiones de gases de efecto invernadero producto de la quema de combustibles fósiles, funciona como un multiplicador de fuerzas: el episodio 2026-2027 se desarrolla sobre un océano cuya temperatura base es mucho más alta que hace treinta años, lo que intensifica sus impactos. Por eso golpea con una doble cara: en la Amazonía, el norte de Sudamérica y el Corredor Seco Centroamericano, el aire más caliente reseca la vegetación y la convierte en combustible para incendios; en el litoral del Pacífico sur y el Cono Sur, un océano recalentado aporta más energía a la atmósfera y potencia lluvias torrenciales e inundaciones. Además, el cambio climático está modificando dónde nace El Niño y cuánto dura: los eventos “fuertes” o “muy fuertes” son cada vez más frecuentes, y podrían duplicar su ocurrencia este siglo.

¿Cuáles son los efectos de El Niño en América Latina y el Caribe?

América Latina y el Caribe vive una doble cara del mismo fenómeno: mientras algunas zonas se secan hasta arder, otras se inundan sin tregua. Desde la pesca y la energía hasta la salud pública, son muchos los sectores que sentirán los impactos multidimensionales de El Niño 2026-2027, cuya mayor crudeza se prevé para fin de 2026.

Pesca

Cuando El Niño calienta el mar, la “tapa térmica” bloquea el afloramiento de aguas frías y ricas en nutrientes, y especies como la anchoveta migran a aguas más profundas o frías. Esto paraliza la pesca artesanal y encarece la proteína marina. En 2023, los desembarques de anchoveta en Perú cayeron 50%. El agua caliente también favorece las mareas rojas, que obligan a prohibir el consumo de mariscos.

Agricultura

En Centroamérica y el Caribe, el calor y la sequía pueden reducir hasta 40% la producción de granos básicos, lo que en el último episodio de El Niño dejó a 15,8 millones de personas en inseguridad alimentaria crítica. En los Andes, la evapotranspiración marchita cultivos esenciales como papa y quinua. En el Cono Sur, el exceso de lluvias anega tierras y daña el PIB agrícola.

Turismo

El calentamiento marino provoca el blanqueamiento masivo de arrecifes de coral, motor del turismo de buceo y esnórquel en Centroamérica y el Caribe, un sector que representa más del 30% del PIB en algunas economías insulares. Al mismo tiempo, aguas más cálidas alimentan la proliferación de sargazo, que invade playas, ahuyenta turistas y obliga a los gobiernos a gastar millones en su remoción.

Energía e infraestructura

Gran parte de la matriz eléctrica de América Latina depende del agua. Cuando las sequías bajan los embalses, los gobiernos recurren a plantas térmicas contaminantes que disparan las tarifas. La falta de lluvias también reduce el calado del Canal de Panamá, retrasando y encareciendo el comercio mundial, mientras en el Cono Sur las lluvias torrenciales dañan carreteras, puentes y sistemas de agua potable.

Gráfico interactivo: Capacidad instalada vs. generación para el año 2024

Salud

El calor acelera la reproducción del mosquito Aedes aegypti y reduce el tiempo de incubación de virus como el dengue, disparando brotes. Las inundaciones y sequías contaminan el agua potable y favorecen el cólera y enfermedades diarreicas, mientras el humo de los incendios forestales viaja miles de kilómetros y afecta la salud respiratoria de millones de personas.

De la emergencia a la adaptación

El Niño 2026-2027 confirma lo que la ciencia y los hechos advierten hace tiempo: ya no es posible tratar este evento como un fenómeno aislado. En un planeta con océanos sobrecalentados y una atmósfera alterada estructuralmente por la quema de combustibles fósiles, El Niño actúa como un multiplicador de riesgos que profundiza las crisis sociales, económicas y ambientales preexistentes.

Sus impactos evidencian, además, la naturaleza dual y asimétrica con la que golpea a América Latina y el Caribe, donde la vulnerabilidad no está determinada únicamente por la geografía o la intensidad del fenómeno, sino por las profundas desigualdades socioeconómicas y la falta de planificación institucional para prevenir, responder y adaptarse.

La transición energética como adaptación

La alta dependencia hidroeléctrica de la región se convierte en una seria vulnerabilidad cuando El Niño trae sequías severas que reducen los embalses a niveles mínimos. Diversificar la matriz, incorporando energía solar —cuyos picos de producción coinciden con los días secos y despejados de las sequías— permite compensar la falta de agua, prevenir apagones y evitar tanto la importación de combustibles como el costoso encendido de térmicas fósiles.

Gráfico interactivo: Participación de las energías renovables en la matriz energética de ALC y global

El cambio climático, también

Como medida de adaptación, la transición energética permitiría a América Latina y el Caribe hacerse más resiliente frente a los impactos no sólo del ENOS, sino también del cambio climático (juntos o por separado). Pero, para avanzar en esa dirección, advierte un análisis reciente de Argentina 1.5, deben darse discusiones colectivas sobre acciones de política pública, como la salida gradual de los subsidios fósiles.

La seguridad de las renovables

Durante la crisis petrolera de 2022 tras la invasión rusa a Ucrania, las tarifas eléctricas se dispararon en casi todo el mundo. Costa Rica, en cambio, protegió sus precios gracias a una matriz casi 100% renovable. Con una cobertura del 99,4%, esta autonomía energética fue un motor de su desarrollo social.

Gráfico interactivo: Porcentaje de combustible en la generación de electricidad entre 2015-2024

Diversificación como remedio al apagón

Aunque los fósiles aportan el 33% de la electricidad regional, la solar y eólica ya alcanzan el 19%, superando el promedio mundial (17,6%). Según ZCA, la expansión solar se está utilizando prioritariamente
para estabilizar la red, protegiendo hospitales y escuelas de apagones. Además, al impulsar el reemplazo de los combustibles contaminantes que usa el 11% para cocinar, reduce directamente la mortalidad por contaminación en los hogares.

¿Es inevitable el desastre?

El Niño es un fenómeno natural, pero los desastres son decisiones políticas y de planificación. Que una comunidad enfrente desabastecimiento de agua, inundaciones o crisis en sus embalses evidencia una falta de previsión más que un imponderable climático. Ante esta realidad, la transición energética emerge como un pilar de adaptación estratégico con un doble propósito: diversificar la matriz para cubrir los déficits hidroeléctricos y abandonar los combustibles fósiles que aceleran el cambio climático, agravando los impactos de El Niño y profundizando las vulnerabilidades sociales, económicas y ambientales de América Latina y el Caribe.