Claves para entender este fenómeno, su conexión con el cambio climático y los efectos en la región
¿Qué es El Niño?
Un fenómeno milenario que hoy nos toma por sorpresa
El Niño no es una novedad: es un vaivén natural que el océano Pacífico repite desde hace milenios, cada dos a siete años, y que hoy conocemos como parte del sistema ENOS (El Niño-Oscilación del Sur). Pescadores peruanos lo bautizaron así a inicios del siglo XX, al notar que las aguas costeras se calentaban en torno a la Navidad. Casi un siglo después, la ciencia terminó de conectar los puntos: los vientos alisios, que normalmente empujan el agua cálida hacia el Pacífico occidental, se debilitan, y esa masa de agua caliente “regresa” hacia las costas de Sudamérica, apagando el afloramiento de aguas frías y ricas en nutrientes. El resultado es un fenómeno que altera lluvias y temperaturas en medio planeta durante 9 a 12 meses. Pero El Niño 2026-2027 no llega a un océano cualquiera: llega a uno que ya rompió récords de calor tres años seguidos.
¿Cuáles son los efectos de El Niño en América Latina y el Caribe?
Pesca
Cuando El Niño calienta el mar, la “tapa térmica” bloquea el afloramiento de aguas frías y ricas en nutrientes, y especies como la anchoveta migran a aguas más profundas o frías. Esto paraliza la pesca artesanal y encarece la proteína marina. En 2023, los desembarques de anchoveta en Perú cayeron 50%. El agua caliente también favorece las mareas rojas, que obligan a prohibir el consumo de mariscos.
Agricultura
En Centroamérica y el Caribe, el calor y la sequía pueden reducir hasta 40% la producción de granos básicos, lo que en el último episodio de El Niño dejó a 15,8 millones de personas en inseguridad alimentaria crítica. En los Andes, la evapotranspiración marchita cultivos esenciales como papa y quinua. En el Cono Sur, el exceso de lluvias anega tierras y daña el PIB agrícola.
Turismo
El calentamiento marino provoca el blanqueamiento masivo de arrecifes de coral, motor del turismo de buceo y esnórquel en Centroamérica y el Caribe, un sector que representa más del 30% del PIB en algunas economías insulares. Al mismo tiempo, aguas más cálidas alimentan la proliferación de sargazo, que invade playas, ahuyenta turistas y obliga a los gobiernos a gastar millones en su remoción.
Energía e infraestructura
Gran parte de la matriz eléctrica de América Latina depende del agua. Cuando las sequías bajan los embalses, los gobiernos recurren a plantas térmicas contaminantes que disparan las tarifas. La falta de lluvias también reduce el calado del Canal de Panamá, retrasando y encareciendo el comercio mundial, mientras en el Cono Sur las lluvias torrenciales dañan carreteras, puentes y sistemas de agua potable.
Gráfico interactivo: Capacidad instalada vs. generación para el año 2024
Salud
El calor acelera la reproducción del mosquito Aedes aegypti y reduce el tiempo de incubación de virus como el dengue, disparando brotes. Las inundaciones y sequías contaminan el agua potable y favorecen el cólera y enfermedades diarreicas, mientras el humo de los incendios forestales viaja miles de kilómetros y afecta la salud respiratoria de millones de personas.
De la emergencia a la adaptación
La transición energética como adaptación
La alta dependencia hidroeléctrica de la región se convierte en una seria vulnerabilidad cuando El Niño trae sequías severas que reducen los embalses a niveles mínimos. Diversificar la matriz, incorporando energía solar —cuyos picos de producción coinciden con los días secos y despejados de las sequías— permite compensar la falta de agua, prevenir apagones y evitar tanto la importación de combustibles como el costoso encendido de térmicas fósiles.
Gráfico interactivo: Participación de las energías renovables en la matriz energética de ALC y global
El cambio climático, también
Como medida de adaptación, la transición energética permitiría a América Latina y el Caribe hacerse más resiliente frente a los impactos no sólo del ENOS, sino también del cambio climático (juntos o por separado). Pero, para avanzar en esa dirección, advierte un análisis reciente de Argentina 1.5, deben darse discusiones colectivas sobre acciones de política pública, como la salida gradual de los subsidios fósiles.
La seguridad de las renovables
Durante la crisis petrolera de 2022 tras la invasión rusa a Ucrania, las tarifas eléctricas se dispararon en casi todo el mundo. Costa Rica, en cambio, protegió sus precios gracias a una matriz casi 100% renovable. Con una cobertura del 99,4%, esta autonomía energética fue un motor de su desarrollo social.
Gráfico interactivo: Porcentaje de combustible en la generación de electricidad entre 2015-2024
Diversificación como remedio al apagón
Aunque los fósiles aportan el 33% de la electricidad regional, la solar y eólica ya alcanzan el 19%, superando el promedio mundial (17,6%). Según ZCA, la expansión solar se está utilizando prioritariamente
para estabilizar la red, protegiendo hospitales y escuelas de apagones. Además, al impulsar el reemplazo de los combustibles contaminantes que usa el 11% para cocinar, reduce directamente la mortalidad por contaminación en los hogares.